"QUIERO QUE SE AFERREN A LOS NUEVOS PARADIGMAS, QUE TENEMOS UNA NACIóN Y ESTA NACIóN NECESITA SEGUIR DESARROLLáNDOSE EN LOS VALORES POSITIVOS; QUE A PESAR DE TODAS LAS COSAS TENEMOS QUE VENCER LOS OBSTáCULOS Y QUE LAS COSAS CORRECTAS PERMANEZCAN
Claudio Pacheco: Todo se puede, pero hay cosas que no se deben
Por Puro Tejada
Santo Domingo, RD.— ¿Cómo surge Claudio Pacheco el artista?
—A los siete meses decidí salir del vientre de mi madre. Estaba en una incubadora, normal en ese caso, y tuve la gracia de tener muchas madres: iban muchas personas a verme. Por disposición del Espíritu Santo a mi se me dio simplemente un pincel, pero en el fondo es algo alegórico, porque en el fondo ese pincel es una espada...yo recuerdo que desde niño siempre dibujaba: los niños siempre llevan tareas a la casa, yo llevaba muchos dibujos.
Por cierto mi papá fue a la escuela y habló con la profesora y le dijo: "ven acá, y que tareas es que ponen, dibujo o enseñanza" y la profesora le dijo: "deja al niño tranquilo, que él será un artista en el futuro, no lo maltrates, déjalo que dibuje porque eso es él, un artista".
—¿Fue difícil encaminar tu vocación?
—No, yo tuve la gracia y el tiempo de convivir con grandes maestros en Bellas Artes cuando tenía una edad de 12 ó 15 años, iba diario. Normalmente en las instituciones públicas te dan clases dos o tres días a la semana, no es un día completo sino dos o tres horas, yo iba y duraba un intensivo. Eran los profesores en aquel tiempo Cuquito Peña, Jacinto Domínguez: la Escuela de Yoryi estaba en… ¿cómo se llama eso?
—Donde está el Arzobispado.
—Sí, exacto.
—Obviamente, mencionaste tus estudios en Bellas Artes y también estudiaste en Chavón, ¿cómo funciona en tu obra la formación académica y la intuición plástica, el equilibrio entre ambas?
—Bueno, déjame explicarte, se dan los pintores o artistas naif que son los que no tienen ninguna influencia académica, que pueden decir que son autodidactas. Pero ya un artista que tiene escuela tiene otra cosmovisión, es más acelerado en el tiempo y el espacio por los estudios, son artistas de otra categoría.
Ahora bien, un artista además de tener academia puede hacer un arte naif porque tiene una parte que es infantil, o sea, su propia entrada al arte puede ser infantil, ahí tenemos un gran maestro que es Cándido Bidó, si tú observas la pintura de Bidó es ingenua, no hay tantas soluciones técnicas y eso es una forma de arte reconocida también.
—Muy bien, pero me refiero a tu obra, ¿cómo logras equilibrar lo plástico y lo intuitivo en tu obra?
—Si partimos del hecho de que nací pintor, o sea, me fui desarrollando en el dibujo, en los estudios pero hay algo que se mantiene, es que lo técnico es prácticamente algo inconsciente, pintar es como ser un pitoniso. Al pintar llego a la tela o al papel y comienzo a pintar, ahora bien, en el proceso de pintar la misma obra te va exigiendo lo que ella quiere y también hay que tener el valor de terminar.
¿Qué quiero decir con eso? El valor de terminar la obra, porque hay muchos artistas que son inconformes con lo que están haciendo y entonces la obra se vuelve infinita, comienzan y no se sabe cuándo van a terminar.
Tengo esa virtud, puedo terminar la cosa cuando hay que terminarla y pienso que los artistas van en proceso evolutivo, pero esa evolución la va determinando el trabajo constante, enfrentarse día a día con el color, con el dibujo, con la técnica, con uno mismo dentro de lo que se puede decir lo que se dibuja, la realidad, la no realidad, el caos, el orden en el caos, el desorden en el orden.
—Claudio, ¿qué opinión te merece la Escuela de Santiago...una vez nuestro Poeta Dionisio López Cabral dijo que eres un heredero natural de Yoryi, qué te parece?
—Bueno, nosotros hemos tenido no solamente esa gran figura de Yoryi Morel, que nos ha dado la paternidad de la pintura dominicana. Venimos de una escuela sólida, la escuela de Yoryi. Cuando se habla de "la escuela de Yoryi" se está hablando de una escuela sólida, la cual me ha permitido crecer tanto en lo técnico como en lo espiritual, lo tangible y lo no tangible.
Hay pocos artistas en verdad en los que a través de ellos perdura la escuela, son muy pocos, acuérdate que estamos ahora en un asunto de la postmodernidad y como dicen los filósofos no se acaba de parir, porque tenemos muchos dolores.
Pero de todas maneras estamos trabajando y reforzando de una manera u otra en que la escuela perviva y sobreviva a los avatares de los tiempos. Yo espero que después de nosotros vengan otros y la escuela va a permanecer de una u otra manera, los que son académicos...pero olvídate, la escuela va a sobrevivir.
—La iconografía primera de Pacheco se refiere a la naturaleza, las flores, los burros...ese tipo de código, ¿verdad? ¿Es un homenaje al medioambiente o una alerta a lo que estamos arriesgándonos a perder?
—Déjame explicarte... ¿qué fue lo que Yoryi Morel pintó? la cotidianidad, las marchantas, los jornaleros, los músicos típicos tocando su música, el pueblo llano, esa cultura que está perviviendo, pero tú sabes que está en un proceso de desaparición de los marchantas, por la misma razón de los cambios culturales, la modernidad, la postmodernidad y todo lo que muchos sociólogos y antropólogos llaman...pero al final la esencia queda.
Yo pinto las marchantas no como Yoryi, en el sentido que él las pinta en el contexto de una realidad y yo en otra realidad, pero sigue siendo la escuela de Yoryi. La marchanta mía es más moderna pero sin dejar nuestros ancestros, nuestras raíces, las cuales todo el mundo las ha visto aquí en Santiago y a nivel nacional e internacional. Pero Yoryi está ahí.
Los maestros que me dieron clases están ahí: Cuquito Peña, Jacinto Domínguez. Están también los profesores que me dieron clase en Chavón, que me aceleraron el proceso. Yo vengo con una propuesta de Chavón sin abandonar nuestras raíces. Marchantas si, pero marchantas en otro contexto.
—¿Cómo entra el símbolo del Quijote en tu vida?
—Es como algunos asuntos que se dan de manera casual, como el que descubrió la penicilina, el que inventó la radio. Hay muchas cosas que se consiguen por accidente. Hace nueve años a mi me encargaron_ entonces era Director creativo de la Casa de Cultura de Santiago y me encargaron que buscara una imagen (cabalgamos, el Quijote).
Bueno pero tú sabes que ha habido muchos Quijotes: Picasso tenía un Quijote abstracto entre otros pintores y yo decidí hacer un Quijote dominicano; me dije: "qué es lo que estamos viendo hacia España, hagamos un Quijote dominicano".
—Unos autores ven tu Quijote como una reinterpretación, otros casi como una reinvención. ¿Se ha comprendido el Quijote que tú ves como artista?
—Sí, se está comprendiendo, porque acuérdate que el Quijote es una novela universal, de la lengua castellana pero en este caso es una reingeniería, una traslación de imagen, una reinvención en la cual el Quijote caribeño representa primeramente nuestras raíces, que son tres: la indígena, la española y la africana.
Por eso el quijote no tiene rostro y se ve un poco amulatado, representando lo que somos, nuestros orígenes desde el primer español que se quedó acá y de los esclavos que se quedaron acá ya que los indios estaban. Entonces nosotros somos una mezcla, una cosmogonía, o como le llamo muchas veces, un sancocho genético.
Pero de todas maneras, como te estoy diciendo, el Quijote me permite poder enlazar mundos diversos sin que lo caribeño se pierda porque lo que estamos trabajando es prácticamente nuestras raíces con un elemento universal como es el Quijote y que además nos permite dar lo que se dice una enseñanza pedagógica sin caer en lo panfletario.
—Me he enterado que estás laborando, aparte de los códigos que hemos mencionado, el medioambiente interpretado por ti y el Quijote Caribeño, hay otras iconografías en las que estás trabajando; háblanos de eso.
—Yo tengo muchos proyectos, uno de ellos es "Sueños de Unicornio", hay otro paralelo a ese, que se llama "Payasos". Trabajo también el algo que titulo "Marchantas Evolutivas". Tengo otro proyecto que no tiene nada que ver con la plástica, tiene que ver con la música, un proyecto de 12 temas que se llama "Cantos a los Santos", en el cual he debutado como cantante. Hay muchas personas que saben que también escribo y compongo, pero tuve que aceptar ser cantante.
—De los proyectos internacionales, ¿qué está a las puertas?
—Bueno, tenemos un compromiso en Israel que hay que honrarlo, "El Quijote 400 años después", en Puerto Rico viajando en diferentes instituciones.También hay un proyecto para Cuba en el Festival del Caribe y estamos gestionando una exposición en Venezuela y hay una invitación de Miami, existen personas que quieren la muestra de Puerto Rico después en varias ciudades de Estados Unidos.
—¿Qué quisieras legarles a tus hijos? qué quisieras tú que dijeran de Claudio Pacheco como artista y como persona en el futuro?
—Bueno, yo tengo 5 hijos. ¿Qué es lo que yo quiero para mis hijos? En realidad, no sólo para mis hijos, lo aspiro los engloba a todos. Quiero que se aferren a los nuevos paradigmas, que tenemos una nación y esta nación necesita seguir desarrollándose en los valores positivos; que a pesar de todas las cosas tenemos que vencer los obstáculos y que las cosas correctas permanezcan. Yo creo que es una bendición haber nacido aquí, me siento orgulloso de ser dominicano y lo menos es lo que más ruido hace.
—¿Qué mensaje final quieres dejar?
—Pienso que tenemos que tener una responsabilidad por nosotros mismos, en general. Decía San Pablo: "todo se puede, pero hay cosas que no se deben". Puro Tejada, poeta, animador cultural, Santiago, República Dominicana, mediaIsla.-